
Ajdar,
Marjane Satrapi.
Norma editorial, Colección Infantil y Juvenil,
Cartoné, 24 x 25 cm., 14.95 €.
Álbum ilustrado
Por José R. Cortés Criado, especialista en Literatura Infantil y Juvenil
Marjane Satrapi, conocida por su obra Persépolis se atreve ahora con los más pequeños y nos presenta esta obra alejada del blanco y negro que caracteriza su primera novela gráfica; aquí podemos ver una ilustraciones muy coloristas sobre fondos planos donde priman los trazos simples parecidos a los que realizan los niños.
La sencillez de los dibujos no hace desmerecer en calidad la labor de la autora, tienen su originalidad y su atractivo en ese estilo naif donde impera el color y la silueta de los personajes sin muchos detalles ni matizaciones cromáticas.
La portada del libro nos presenta un ser mágico enroscado sobre sí mismo, dando la sensación de laberinto concéntrico -quizás sean reminiscencias dantescas-, de vivos colores cálidos: naranja, rojo y amarillo; que nos guiña un ojo mientras sonríe.
La contraportada nos muestra a una niña de grandes ojos negros saltando la comba junto a siete pareados que sirven de introducción al relato, siendo el último una pregunta dirigida a los lectores para incitarnos a leer: “¿Hallará Matilde la respuesta / de lo que dejó a la Tierra traspuesta?”.
Las guardas están decoradas con espirales que recuerdan laberintos, campos arados o “El grito” de Munch, siempre en tonos cálidos, predomina el naranja, después nos reciben un toro y una vaca que parecen felices y contentos.
Comenzamos a leer el breve texto y a disfrutar del colorido, la primera doble página describe la ciudad de Matilde, es una sucesión de casas divertidas, coloristas, de muy variadas formas, con cúpulas, tejados o almenas y tiene su río, sus árboles y animales de diferentes pelajes.
Las dos páginas siguientes nos presentan los personajes de la ciudad, incluido su sencillo rey y los divertidos animales que conviven con los seres humanos.
Todo es armonía, paz, bienestar, alegría, hasta que la Tierra sufre una tremenda sacudida que acarrea serias consecuencias para todos, pues aparecieron especies animales nuevas: el pezjirafa, el gatogrejo, la tortutoro, la corderiposa, el balleperro y otros más, hasta el sin nombre, llamado así por su rareza supina.
Los humanos también sufrieron cambios significativos, menos Matilde, niña de enormes ojos y melena negra, que en el momento del temblor saltaba la comba y se encontraba suspendida entre la tierra y el cielo; y por no haber sufrido cambio alguno, el rey le encarga la misión de visitar a Ajdar, el dragón que habita en el centro de la Tierra para aclarar ese gran misterio.
Así que la niña desciende por una enorme escalera de caracol en la que se mezclan colores cálidos y fríos, sintiéndose depositaria de la salvación de su mundo.
El primer ser que ve es Div, el diablo, de un color verde azufre con ojos rosas, que la deja pasar cuando se duerme. Además conoce un genio, una bruja y seres muy extraños de forma y de color, hasta que llega junto a Ajdar, que se lamenta de tener rota una cervical por culpa de una perforadora. Él fue el causante del desaguisado al intentar estirarse para aliviar su dolor.
Matilde lo ayuda a colocarse el hueso en su sitio, cuando lo consigue salta de alegría y de nuevo tiembla la Tierra pero esta vez todo vuelve a ser como antes.
Así que el Rey nos informa de que Ajdar cuida de nosotros y nos pide que tengamos cuidado a la hora de hacer agujeros en la superficie terrestre. Es un mensaje ecologista para todos, hemos de cuidar la Tierra que tanto nos da sin pedir nada a cambio.
Se cierra el relato con unas palabras de la autora, que aparece autorretratada junto a su parlamento en el que nos confirma la existencia de Ajdar, el guardián de la Tierra que “vela por nosotros hasta cuando está dormido.”
Es una obra interesante, escrita con ingenio, donde, mezclados con la prosa, aparecen algunos pareados, no sé si son originales de la autora o fruto de la traducción.
Norma editorial apuesta por los primeros lectores ofreciéndonos este cuento ilustrado para todo tipo de público, pues gustará a niños, padres y abuelos; es una buena obra y como tal no tiene edad para ser disfrutada.
La autora:
Marjane Satrapi nació en Teherán en 1969, educada en el Liceo Francés, con catorce fue enviada por sus padres a Viena para continuar sus estudios porque los colegios bilingües iraníes fueron clausurados por la revolución islamista. Llegó al mundo del cómic de la mano del dibujante y guionista David B., quien le sugirió narrar de este modo sus recuerdos de infancia en Irán. Nace así la novela gráfica Persépolis, una obra autobiográfica que arranca en los momentos finales del régimen del sah.
La obra, publicada en cuatro volúmenes, alcanzó un gran éxito, fue adaptada por ella misma y Vincent Paronnaud al cine de animación (junio de 2007). En 2003 publicó Bordados, un cómic sobre las mujeres iraníes que fue nominado para el premio al mejor álbum en el Festival del Cómic de Angulema de 2004. Bordados no obtuvo el premio, pero sí lo hizo su siguiente obra, Pollo con ciruelas. En 2006 publicó Ajdar, y en 2009, Los monstruos tienen miedo de la noche, ambas para primeros lectores.
Las Universidades católicas de Louvain y de Leuven (UCL y KUL) han decidido otorgar a Marjane Satrapi el título de Doctora Honoris Causa, por su trabajo en favor de la multiculturalidad, la interculturalidad y la diversidad. La ceremonia de entrega fue el lunes 2 de febrero de 2009.
Gracias por compartir este nuevo libro de Marjane Satrapi. Buen fin de semana.
ResponderEliminarTe voy a decir algo que veo en muchos lados. Marjane Satrapi no hace novelas gráficas. No se es un error de concepto muy común, ya que ella toma a la novela gráfica como algo sin sentido, menor o algo impuesto por los burgueses, para que se justifique la lectura del comic.
ResponderEliminarEl resto todo bien. Muy bueno!