
EL NACIMIENTO DEL DRAGÓN,
Historia, caligrafía y sellos: Wang Fei,
Textos: Marie Séller,
Ilustraciones: Catherine Louis,
Traducción: Pedro A. Almeida,
Faktoría K de Libros, 2009,
23x25 cm., 32 págs., 15 €.
Disponible también en gallego: O nacemento do dragón.
Faktoría K de Libros, 2009,
23x25 cm., 32 págs., 15 €.
Disponible también en gallego: O nacemento do dragón.
A partir de 5 años.
Por Anabel Sáiz Ripoll, especialista en LIJ
El nacimiento del dragón cuenta una historia bellísima que se desarrolla en China: “Hace mucho, mucho tiempo –leemos-, cuando los dragones aún no existían, los hombres, las mujeres y los niños de China cazaban, pescaban y vivían en tribus bajo la protección de sus espíritus bienhechores”. No obstante, los chinos, según su trabajo, escogieron un animal que les sirviera de guía o de inspiración. Los animales escogidos –la serpiente, el caballo, el pez, el búfalo y el ave- no sirvieron solo para la paz, ya que, en su nombre, se proclamaron guerras.
Un buen día, los niños, hartos de tantos desmanes, decidieron obrar por su cuenta y escoger un animal único e irrepetible para simbolizar la paz, este animal es el dragón que está hecho con elementos de los otros animales. “A este animal fabuloso, -leemos en el texto- que podía moverse por el aire, nadar en los mares y hundirse bajo la tierra lo llamaron DRAGÖN”.
Y gustó tanto la idea que el Dragón sigue siendo, en China, el animal portador de la paz; lo cual contrasta con nuestra cultura occidental en que el dragón es un ser medio mitológico que no se caracteriza precisamente por su mansedumbre.
La historia El nacimiento del dragón está narrada con reminiscencias legendarias, adopta el tono de los relatos antiguos, como si un narrador del pasado nos contase qué ocurrió hace tantos y tantos años. Esa característica lo convierte en un cuento atemporal, que nunca va a pasar de moda, porque siempre seguirá sucediendo. La lectura de “El nacimiento del dragón” va dirigida a niños a partir de 5 años y viene arropada por unas ilustraciones espectaculares. Si hermosa es la historia, hermosas son las ilustraciones. El idioma se llena de metáforas, de sensibilidad y lirismo al contar cómo se gestó el dragón y las ilustraciones no sólo acompañan a la historia, sino que la enriquecen y nos permitirían captar parte de la esencia del relato si solo estuviese en chino.
Una de las características más llamativas es que aparece en edición bilingüe, en el caso que nos ocupa en castellano (traducción de Pedro A. Almeida) y en chino-mandarín. Además, se incluye un desplegable en donde se nos explica la técnica de los ideogramas y la escritura china.
El formato del libro es también singular, puesto que lo primero que destaca es su portada de un color rojo rabioso –con un dragón en negro que la ocupa- y después sus dimensiones: es un libro alargado puesto que así puede combinar mejor la traducción con el texto en chino, con los ideogramas y su especial disposición.
El nacimiento del dragón es, como hemos dicho, un libro fascinante, mimado en los detalles y que enriquecerá la cultura de los niños al hacerlos partícipes de esa otra gran cultura, milenaria, la china, a veces tan lejos de nosotros, pero, con la globalización, tan cerca.




















