martes, 4 de agosto de 2009

Recomendación Primeros lectores: 'El ratón de Laviana' de Alfredo Gómez Cerdá




EL RATÓN DE LAVIANA,
De Alfredo Gómez Cerdá,
Madrid, SM, 2009,
El Barco de Vapor, 125.

Primeros lectores

Por Anabel Sáiz Ripoll, especialista en literatura infantil y juvenil


Valerio es un niño que tiene 6 años y medio y que vive en Pola de Laviana. Muchos son los detalles geográficos que se dan puesto que Alfredo Gómez Cerdá, como ya ha hecho en otras ocasiones, escribe este libro dedicado, de forma concreta, a los niños de Pola de Laviana porque una de las maestras, Rosa Serdio, a quien se llama aquí Rosa la Alta, le pide unas palabras para animar a los niños a leer. Y Alfredo Gómez Cerdá va y nos regala a todos este cuento divertido y motivador El ratón de Laviana.

Como decíamos, Valerio es un niño pequeño al que le encanta leer y le gusta tanto que no duda en ir corriendo a la biblioteca todas las tardes para leerse un libro. No lo lleva a casa porque allí está su hermana pequeña y teme que se lo destroce. Alfredo Gómez Cerdá capta muy bien la fascinación que siente el niño conforme lee, las ganas que tiene de saber el final y lo interesado que está en la historia.

Lo malo es que faltan las últimas páginas del relato... el ratón de la biblioteca se las ha comido. Y ahí empieza la parte lúdica del libro, la más festiva. Valerio persigue al ratón por todo el pueblo y las afueras hasta que le da alcance y descubre que el ratón come por hambre, pero, antes de comerse el libro, lo lee, con lo cual Valerio, al fin, conoce el desenlace de la historia y es hermoso ver cómo se queda pasmado ante el final, ignoramos de qué historia se trata, pero nos conmueve cómo entusiasma al pequeño.

Valerio cierra un trato con el ratón y, a cambio de que no devore más libros, le va a llevar cada día un dulce típico de la zona, un bartolo, que, por lo que cuenta el ratón, deben ser deliciosos.

El ratón de Laviana es un texto claro, ameno, que contiene elementos reales y mágicos, que nos habla del placer de leer, del gusto por descubrir nuevas historias y lo hace sin moralinas y sin consejos, solo mostrando cómo se comporta un niño, que es como los demás. Ni más ni menos.

El libro está ilustrado por Elisa Arguilé de una manera divertida y atrayente puesto que se fija en aquellos detalles que le llaman más la atención y reserva el color rojo para el libro y el ratón, para destacarlos, de alguna manera. No maneja muchos colores, aunque el verde es otro de los tonos dominantes y el negro.

El ratón de Laviana va destinado a los primeros lectores y nos introduce en una geografía concretas, como hemos dicho antes, aunque la historia se puede trasvasar a cualquier lugar puesto que el mensaje es universal: la magia por la lectura, aderezada, eso sí, por un pequeño ratón comelibros que pone la nota juguetona al relato.