lunes 21 de abril de 2008

Alfredo Gómez Cerdá y Elena O´Callaghan ganadores premios Edelvives






Alfredo Gómez Cerdá, con su obra Barro de Medellín, ha resultado ganador del XIX Premio de Literatura Infantil Ala Delta, convocado por el Grupo Editorial Luis Vives y dotado con 12 100 euros. El jurado, compuesto por Pilar Careaga, directora de Publicaciones Generales del Grupo Editorial; Marina Navarro, bibliotecaria; Carmen Carramiñana, profesora; Carmen Blázquez, crítica literaria; Marcos S. Calveiro, escritor; M.ª José Gómez-Navarro, como presidenta, e Ignacio Chao, como secretario, decidió, por unanimidad, declarar merecedor del premio al original presentado con el título Barro de Medellín.

Alfredo Gómez Cerdá nació en un barrio de la periferia de Madrid, Carabanchel Bajo, en el verano de 1951. Quizá por este motivo la ciudad, y sobre todo la frontera de la ciudad, está muy presente en su obra. Licenciado en Filología Española, confiesa escribir apasionadamente desde niño. Sus primeras experiencias literarias están relacionadas con el teatro, género que nunca ha abandonado del todo. Ha publicado alrededor de noventa libros y parte de su obra está traducida a las principales lenguas del mundo. Galardonado con muchos de los premios de literatura para niños y jóvenes convocados en España, añade ahora a esa lista el premio Ala Delta. En Edelvives ha publicado El cartero que se convirtió en carta, Andrea y el cuarto rey mago, El viaje del señor Sol, El mago del paso subterráneo, El monstruo y la bibliotecaria, La sexta tele, Un amigo en la selva, El volcán del desierto, El secreto del gran río, El tesoro del barco fantasma, La jefa de la banda, Menguante y Anoche hablé con la luna.

Sobre la obra ganadora, Alfredo nos cuenta: «Barro de Medellín no es una experiencia personal, pero sí es fruto de una experiencia personal. Visité el año pasado esta ciudad colombiana y —ahora estoy seguro— la propia ciudad y su gente fueron las que me regalaron esta historia. He intentado escribir un libro de personajes y sentimientos, que son los libros que a mí me gustan. Sin sentimentalismo ni concesiones. Personajes con sentimientos, que viven una existencia dura y, en apariencia, con pocas esperanzas, al límite de todo y de la nada. Personajes que corretean a diario sobre la cuerda floja de su propia realidad. El estilo literario ha sido una búsqueda de la sencillez, de la concisión y la precisión, sin adornos, directo, donde no haya ninguna palabra que sobre».

La autora Elena O’Callaghan i Duch, con su obra A lo lejos, Menkaura ha resultado ganadora del VIII Premio de Literatura Juvenil Alandar, convocado por el Grupo Editorial Luis Vives y dotado con 12100 euros. El jurado, compuesto por José Manuel Gómez Luque, subdirector general del Grupo Editorial; Luisa Mora, bibliotecaria; Lydia Carreras de Sosa, escritora; Pablo Barrena, crítico literario; doña Andrea Villarrubia, profesora; M.ª José Gómez-Navarro, como presidenta, e Ignacio Chao, como secretario, decidió, por mayoría, declarar merecedor del premio al original presentado con el título A lo lejos, Menkaura.

Elena O’Callaghan es maestra, licenciada en Filosofía y Ciencias de la Educación y licenciada en Filología Catalana. Ha sido profesora de lengua y literatura y trabajó como editora y directora de colecciones de literatura infantil y juvenil. Ha cultivado diversos géneros literarios, es autora de libros de texto y ha colaborado con revistas pedagógicas y literarias. Es autora de más de cincuenta libros, algunos traducidos a otras lenguas, y tiene en su haber premios como El Vaixell de Vapor o el Premi Lletres de la Associació d’Amics de les Lletres i de les Arts y ha sido econocida internacionalmente en diversas ocasiones (Lista de Honor del IBBY y Whitte Ravens de la Biblioteca Internacional de Munich). Como traductora, ha traducido del castellano al catalán y viceversa, especialmente obra poética. En Edelvives ha publicado los libros Un verano de perros, ¡Estás como una cabra! y el álbum El color de la arena.

De su libro la autora cuenta: «En El Cairo, el conjunto de las pirámides de Gizeh, revela a los turistas las glorias de un pasado esplendoroso. Pero también, y para quién lo sepa ver, la miseria y la pobreza del presente. A la sombra de la pirámide de Menkaura, más conocida por el nombre griego de Micerinos, Gamal, un muchacho egipcio desgranará su pasado para construir con esperanza su futuro».